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Una ventana hacia mi vida <-------[       ]------->
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3/11/2008

C'est la vie

Hoy quiero comentarles una historia, que no es mía, sino que le pasó a un amigo de un amigo.

Cuando comenzó a caminar, tenía la impresión que era ÚNICO en todo lo que él entendía como grande (mundo). Se puso de pie, dio sus atarantados pasos y enfrentó la realidad como si fuera la vida, toda de él. El cuerpo horizontal, cabeza en alto y la posibilidad de estar por encima de sus pares; claro esto no duró mucho porque tuvo que sentarse a comer a la mesa con los grandes, asumiendo la responsabilidad de ya no dominar desde su “situación” de “indefenso”, sino desde un igual. Como les contaba, en ese momento, la desilusión le embargó por una razón muy sencilla: los pies le balanceaban por debajo de la mesa y por sobre el suelo. Con esto un nuevo gran desafío de vida, ya verán.

El entrar a la universidad y el momento cuando sus compañeros le recibían con un arsenal de sustancias tóxicas, le hizo recordar aquello que en tercero básico le marcó la vida. Si no hubiese contado con la presencia de su profesora Mireya Paredes, quizás qué hubiese sido en ese tiempo de él. Para entonces, estaba de moda el juego de la Ranita, juntas ambas manos, dejando un vacío entre ellas y al golpear la cabeza de tu amigo se produce un sonido, instante propicio para gritar Ranita! y salir corriendo antes de que tu querido compañero pueda atraparte para demostrarte su entera gratificación. Bueno solo decir que solían divertirse mucho con este personaje que les estoy presentando, tanto así que las cosas se pusieron un poco complicadas y tuvo que intervenir la profesora ya mencionada. Para algunos era muy divertido, no tanto para el que lo recibía.

Un nivel de frustración muy parecido era, el que en aquel instante, le provocaba ser bombardeado con proyectiles putrefactas, pero cómo reaccionar; golpearlos a todos como lo hizo alguna vez defendiendo a su amigo de familia humilde al cual le golpeaban los niños de 4º básico. Sí era una posibilidad, que “El doctor” que por aquellos años cursaba el 2º básico, repitiera la hazaña de irse a las manos contra niños más grandes, pero por otra parte, eran muchos esta vez y el gladiador de lucha criolla, “El doctor”, podía quedar en camarines, para un mejor desafío. Lo que vino después no estuvo mal, bueno no tanto por lo que me contaba él, lo del chancho, no sé si hubiese valido la pena. Sonaba por un gran parlante música de la que pegaba por aquellos días; le obligaron bailar, su pareja, la mechona más bonita de toda la competencia, el primer lugar, ambos se ganaron sus respectivos premios, ella, besar a su pareja de baile, lo que le hizo sentir unos labios nada de despreciables, quitando el sabor a vinagre, pescado descompuesto, huevos podridos y tantas cosas más que al final decides no seguir averiguando por una cuestión de salud mental que puede llegar a influenciar fuertemente en tu salud física. Qué le tocó a él. También dar un beso, pero no a su pareja, sino, a un estilizado chancho, bueno solo lo que quedaba de aquel animal, solo su cabeza. Todos gritaban a una voz EL beso! El beso! … no se imaginan la cara que ponía cuando recordaba aquella cabeza que flotaba por el aire con una lengua afuera, ojos desorbitados y pellejo helado, por lo menos la lengua era la helada.

Animales, eso parecían cuando se peleaban un número a las 7 de la mañana para inscribir ramos. Una manada de cualquier cosa, donde hembras y machos por igual se carnereaban, daban empeñones, aplicaban codazos o el viejo truco de pisar los pies. El número 128 y el 83 no eran números tan bajos. Un gran logro el haber madrugado y haber obtenido firmas y timbres de ambos departamentos haciéndoles escoger profesores y ramos, no antes por su puesto, de lograr una larga fila para conseguir esas apreciadas conquistas.

Desde 3º a 4º jugaba religiosamente al paquito libre, todos los recreos, sobretodo el más largo. Se divertía y gozaba dando grandes zancadas por el patio, dejando atrás a sus compañeros, era muy bueno para correr, quizás la gran añoranza de correr y correr sin parar, era lo que le movía a escabullirse entre los demás y no dejarse atrapar para poder gritar liiiibre dentro de la zona segura. Eran tiempos en que los delantales pasaban susto, los botones y el tirante de atrás zumbaban y finalmente puede ser esa la época donde su mamá más cosió en su vida, pero con la siempre alegría de que su hijo se divirtiera, gritara y riera lo que más pudiera.

Eso, eso es lo que necesitaban todos en el momento de inscribir ramos, aprovechar que todos estuvieran reunidos y ocupar el recinto fuera de la facultad para jugar al magno paquito libre y no andar a empeñones o copuchando acerca de los ramos que había tomado tal o cual personaje, o la cantidad de créditos que tenía que tomar o el mismo hecho de elevar solicitud para hacer algún ramo de nuevo. Hay que divertirse en la vida.

Hay algo que Ignacio no puede negar en su vida, había tenido momentos de real descarga de energías, las peleas en 1º y 2º básico, la nariz rota de su compañero en 5º, la suspensión en 4º medio, para qué nombrar la cantidad de veces que le llamaron el apoderado por llegar atrasado, tan así que el apoderado se hizo amigo del inspector y los últimos años le justificaba por teléfono, bueno esa no era una descarga de energía, pero me pareció algo anecdótico de su parte. Eso sí, nada como aquellas fechas donde resucitaba el espíritu encarnecido de Daniel Menco que ahora y siempre hará correr a cualquiera que ose lanzar piedras a los carabineros, y cómo no decirlo, él también estuvo ahí, corriendo y tirando piedras al orden ciudadano, él,  que con tanto respeto alguna vez les había cantado en algún acto Orden y Patria, es nuestro lema, la ley espejo de nuestro honor. Del sacrificio, somos emblema … De algo había servido jugar al paquito libre, juego que de seguro no habían gozado algunos representantes del Orden que corrieron más de una vez tras él, sin poderle atrapar.

Hoy conversamos con Ignacio de todo esto y mucho más, pero sobre éste tema, me decía: alguna vez di mis primeros pasos lerdos, pero fueron los primeros; y junto a todo lo anecdótico que te puedo contar, que fue mi vivencia de estudios, con largas vigilias, glorias y fracasos, puedo decir que tengo que recordar que aún hay sillas donde me siento y mis pies balancean por sobre el suelo. Por lo mismo en este nuevo comienzo de año siento que estoy indefenso ante muchas situaciones, pero la diferencia está en que hoy entiendo que el ponerme de pie, erguido, con la cabeza en alto, es de grandes, de aquellos que se atreven a dar pasos sin olvidar lo vivido, porque nada sobra, sino que prepara.

 

Mithos

4estaciones

3/8/2008

HáLiTo

Esta es una historia que hace tiempo queria compartir, me la contó Ayax el año pasado y me explicó los significados que tenía cada parte, es bastante interesante leerla desde otro punto de vista.
 
Salu2
 
 
Psique era la menor de tres hermanas hijas de un rey de Anatolia y la más hermosa de ellas. Afrodita, celosa de su belleza, envió a su hijo Eros (Cupido) para que le lanzara una flecha de oro oxidado, que la haría enamorarse del hombre más horrible y ruin que encontrase. Sin embargo, Eros se enamoró de ella y lanzó la flecha al mar; cuando Psique se durmió, se la llevó volando hasta su palacio.

Para evitar la ira de su madre, una vez que tiene a Psique en su palacio, Eros se presenta siempre de noche, en la oscuridad, y prohíbe a Psique cualquier indagación sobre su identidad. Cada noche, en la oscuridad, se amaban. Una noche, Psique le contó a su amado que echaba de menos a sus hermanas y quería verlas. Eros aceptó, pero también le advirtió que sus hermanas querrán acabar con su dicha. A la mañana siguiente, Psique estuvo con sus hermanas que le preguntaron, envidiosas, quién era su maravilloso marido. Psique, al no poder explicárles como era su marido puesto que no le había visto, titubeó y les contó que era un joven que estaba de caza, pero acabó confesando la verdad, que realmente no sabía quién era. Así, las hermanas de Psique, la convencieron para que en mitad de la noche encienda una lámpara y observe a su amado, pues seguro que sólo sería un monstruo y por eso desear ocultar su verdadera apariencia. Psique les hace caso, Psique decidió una noche encender una lámpara. Una gota de aceite hirviendo (de la que Apuleyo hace un tópico medieval: stilla olei ardentis) cayó sobre la cara de Eros dormido, que despertó y abandona decepcionado a su amante.

Cuando Psique se da cuenta de lo que ha hecho, ruega a Afrodita que le devuelva el amor de Eros, pero la diosa, rencorosa, le ordena realizar cuatro tareas, casi imposibles para un mortal, antes de recuperar a su amante divino. Como cuarto trabajo, Afrodita exige a Psique que vaya a buscar un cofre al Hades. Cuando consigue llegar allí, Perséfone, diosa de la ultratumba, le dice que lo que hay en el cofre es sólo para Afrodita. Psique, tentada por el poder que podría darle lo que había en ese cofre, olvida que la curiosidad ya había arruinado una vez su vida, y lo abre, pero en vez de encontrar poder, encuentra sueño eterno. Psique cae en la hierba dormida para toda la eternidad, pero Eros, apiadado, la rescata y soluciona las cosas. Tiempo después, Afrodita y Psique hacen las paces, y permanecen junto con Eros en el Olimpo.

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11/16/2007

Mes de María

María, no te merezco pero te necesito
10/29/2007

Día del alumno

Una pequeña discripción de esta actividad.
 
Fuimos a la obra del pequeño Cotolengo en la Colina, tuvimos una misa intercongregacional para dar gracias por la vida que hacemos en Conferre, varios herman@s de varios países participamos de esta acción de gracias.
 
Luego de la eucaristía dimos un recorriedo por la pequeña obra conociendo los trabajos que se hacen ahí y cómo cuidan y viven toas estas personas que necesitan de mucho amor y cariño. Una vez terminado este recorrido nos fuimos a comer mm q rico, después de un merecido reposo dimos paso a las actividades recreativas y lo q pueden ver en las fotos ... uf muy escueto .. es q ando con sueño ... ;p
6/21/2007

Entendiendo mejor nuestra oración.

¿Somos nosotros los que hablamos primero a Dios, para que él nos responda? ¿o no será al revés: qué él nos está siempre hablando y a veces nosotros le respondmos con nuestra oración?.

Decimos popularmente que, por la mañana, "sale el sol" y que unas horas antes, de noche, no brillaba y nos tenía en la oscuridad. Pero ¿no será al revés? los que estabamos en la oscuridad éramos nosotros porque nos ocultábamos. Por la mañana lo que sucede es que la Tierra se pone en el ámbito del sol y se deja iluminar, dando ella la vuelta, no el sol. El sol ya estaba, pero nosotros estábamos de espaldas a él. Ahora nos hemos puesto de cara.

Cristo ya estaba: lo que pasa en los momentos de oración es que nosotros entramos en la esfera de él. Cuando la mujer Samaritana fue al pozo por agua, ya encontró allí a Jesús, más dispuesto a que ella misma a que encontrara el agua que buscaba. Cuando nos echamos al agua, para tomar un baño en verano, el agua ya estaba allí. Cuando salimos a tomar el sol o respirar aire puro, el aire y el sol ya estaban allí. Los que no estábamos éramos nosotros.

Tanto en nuestra oración personal como en la comunitaria sucede un misterioso encuentro en el Dios que quiere nuestra salvación y nosotros que la pedimos

textoalternativo

5/14/2007

Monólogo de un diálogo

Monólogo de un diálogo Click Imagen para ver historia de Sisífo

Padre, ¿cómo estás?, tanto tiempo sin vernos, te acuerdas de la última vez?, me diste tu herencia y al pedírtela te di por muerto, pero no objetaste. Emprendí mi viaje lejos de ti y recorrí mi propio camino. Padre, tanta gente que ha pasado por mi vida, tantos momentos que he vivido, tantas palabras han ya atravesado el viento, tanto lugar donde he dejado mi aroma, tanto dios que ha pasado por mi.

 

Si supieras cómo te necesité mi amigo, ese fuego que nos mantenía en largas conversaciones , bueno, lo eché de menos, si bien es cierto que encendí otras fogatas, pero sabes, me hacía falta tu compañía en particular, eres mi Padre y mi amigo, y me hizo falta tu voz, no sabes cuánto.

 

Sabes, pensé todos los días en ti, en momentos que habíamos vivido juntos; cuando me enseñaste a remar, a pescar, cuando casi me ahogo si no fuera porque me extendiste la mano en el momento preciso, ¿te acuerdas?. Aquella vez que salimos a caminar temprano por la mañana y no regresamos, sino bien tarde, allá donde estaba intenté hacerlo, pero nada era lo mismo sin ti, Ah, incluso conseguí trabajo, no era muy digno, me pagaban una miseria, me trataban mal, peor que a un perro, porque como sabes, nunca antes lo había hecho y no tenía la experiencia, además, soy torpe y por lo general las cosas no me salen bien, pero eso, tú ya lo sabes también. En ese trabajo me acordé cuando sembrábamos la tierra, éramos los dos, tú y yo, y nuestra yegua claro, que tiraba para hacer surcos en la tierra, mientras lanzábamos la semilla. La mejor parte era cosechar, ver ese esfuerzo y trabajo concentrado en una época de felicidad y alegría. De eso me acordaba cuando me trataban mal.

 

Amigo, Padre, Padre-amigo, conocí a una mujer, Almendra se llama, fue muy buena conmigo, me curaba las heridas del trabajo y de mis correrías de borracho, pero me dejó, nunca supe el por qué. Hace un tiempo, la vieron camino a casa de la doña Andrea, de seguro que pasó por tu casa, ¿no te acuerdas de haberla visto?

 

Hubo una noche en que estuve enfermo, rozando la muerte, fue algo feo de vivir, creo que deliré, incluso vi a algunas personas a mi lado que me cuidaban, que me ponían paños fríos en la cabeza, pero tu sabes que eso no puede suceder, las personas no salen de la nada y sin un por qué. No sé si será casualidad, o real causa de esa experiencia, pero al otro día me sentí muy bien, como si hubiese muerto y ahora como un hombre nuevo renacido. Fue en ese momento donde decidí volver acá, no se me ocurrió otra cosa, perdóname por haber dejado mis responsabilidades allá, pero mírame, soy yo tu hijo que te despreció hace un tiempo atrás, ahora estoy aquí y te pido una sola cosa, después, ya no pido nada más, si quieres me botas, estás en todo tu derecho. Yo te di por muerto cuando me fui, tu también puedes hacer lo mismo, aunque no es lo que quiero, pero amigo no he parado de caminar hasta llegar acá, tres días completos y sí, estoy muy cansado, con sed y con hambre, pero eso ya no me importa, porque aquí estas y una sola cosa he venido a pedirte, dame tu mano, descubre mi pecho, ves este vacío,… así es, no hay corazón, en algún lugar lo perdí y no sé donde, no sé dónde quedó, debe de estar tirado por algún lugar, tu sabes que soy desordenado, por favor toma tu bastón de madera, y ayúdame a encontrarlo que acompañado es más fácil y además hay una ventaja, tú ya lo conoces y sabes cómo es. Por eso vengo hoy a ti Padre-amigo, ¿me aceptas?, ¿me ayudarías?, por favor di que sí, que es tu Sabiduría la que necesito, tú conoces mejor que yo estos lugares, mejor que yo y mejor que nadie. ¿Qué dices, me ayudas a que vuelva a tener de nuevo mi corazón?.

 

                                                                                                                                                          Autor: Mithos  

4/30/2007

II Himno hora Sexta, Liturgia de las horas Tomo II

 
 
Alfarero del hombre, mano trabajadora
que, de los hondos limos iniciales
convocas a los pájaros a la primera aurora,
al pasto, los primeros animales.
 
De mañana te busco, hecho de luz concreta,
de espacio puro y tierra amanecida.
De mañana te encuentro, Vigor, Origen, Meta
de los sonoros ríos de la vida.
 
El árbol toma cuerpo, y el agua melodía;
tus manos son recientes en la rosa;
se espesa la abundancia del mundo a mediodía,
y estás de corazón en cada cosa.
 
No hay brisa si no alientas, monte, si no estás dentro,
ni soledad en que no te hagas fuerte.
Todo es presencia y gracia. Vivir es este encuentro:
Tú, por la luz, el hombre, por la muerte.
 
¡Que se acabe el pecado! ¡Mira que es desdecirte
dejar tanta hermosura en tanta guerra!
Que el hombre no te obligue, Señor, a arrepentirte
de haberle dado un día las llaves de la tierra. Amén

4/5/2007

Bueno, aquí vamos otra vez ...

La verdadera y la falsa amistad // Eclesiastico 6, 5-17

5 Las palabras dulces multiplican los amigos y un lenguaje amable favorece las buenas relaciones.

6 Que sean muchos los que te saludan,pero el que te aconseja, sea uno entre mil.

7 Si ganas un amigo, gánalo en la prueba, y no le des confianza demasiado pronto.

8 Porque hay amigos ocasionales, que dejan de serlo en el día de aflicción.

9 Hay amigos que se vuelven enemigos, y para avergonzarte, revelan el motivo de la disputa.

10 Hay amigos que comparten tu mesa y dejan de serlo en el día de la aflicción.

11 Mientras te vaya bien, serán como tú mismo y hablarán abiertamente con tus servidores;
12 pero si te va mal, se pondrán contra ti y se esconderán de tu vista.

13 Sepárate de tus enemigos y sé precavido con tus amigos.

14 Un amigo fiel es un refugio seguro:el que lo encuentra ha encontrado un tesoro.

15 Un amigo fiel no tiene precio, no hay manera de estimar su valor.

16 Un amigo fiel es un bálsamo de vida,que encuentran los que temen al Señor.

17 El que teme al Señor encamina bien su amistad, porque como es él, así también será su amigo.
 
 

4/3/2007

Polvo eres y te salvarás

 

De la tierra con su polvo nació el infiel y de la misma tierra el árbol que daría nuestra salvación por el madero.

 

Nació el hombre por amor de Dios, por la necesidad de amar y amar sin medida, por ese amor fuimos creados, tú y yo con el mismo propósito, ser amados y amar, en nuestro camino nos desviamos y en alguna vuelta de la vida nos equivocamos, por esto un precio justo pagamos. Hubo entonces una tierra que nos vio crecer y esa misma tierra es la que nos cubre con nuestros aciertos y desaciertos. Pero hubo un día en particular que aquella tierra tuvo una particular dicha, un hombre, que era Dios, la habitó, su gran amor por nosotros lo hizo gran guerreo, peleó grandes batallas y de ellas, cada una de ellas las ganó. Las batallas fueron batallas de amor que hoy contamos como grandes hazañas porque como este gran guerrero valiente, todos queremos ser, no fue sino en un monte llamado Getsemaní que sabía sería el comienzo del sufrimiento de su carne aceptado por su propia voluntad del amor, donde la última y más grande de todas su afrentas quiso enfrentar, nuevamente se plantó ante sus adversarios con su nunca equívoca estrategia de la donación, fue en ese huerto, lleno de tierra, piedras y maderos, naturaleza por su Padre y por Él creada, donde el camino al Golgota se insinuó, en este lugar su estandarte por Él blandido y nunca bajado por enemigo alguno, en el suelo dejó, y no fue sino el mismo quien se subió a su madero que naciera de este suelo, tierra. Desde gran altura el comienzo de una victoria eterna que contempló; amor sin medida fue aquel grito de lucha de aquella tarde, la donación y el perdón nuevamente su triunfante estrategia. Aquel guerrero miró nuevamente que todo era bueno y contemplaba cómo todos volvían a ser sus vasallos.

 

Dos maderos puestos uno perpendicular a otro hacían un carruaje con ruta, hacia lo alto de su Reino, donde los serafines lo loan y aclaman por sus hazañas que serán contadas por lo eterno, porque es héroe valeroso, porque hazañas de aquellas solo son imitadas pero nuca llegan a ser igualadas, tú Señor eres mi héroe y ser como tú quiero, dile a esta tierra tuya que un madero también quiero, que sea pronta en que el árbol crezca, porque en carruaje como ése, el tuyo, también hacia allá mi alma quiero guiar.

                                                                                                                                     Mithos

 

3/15/2007

En el alboroto de mi silencio está mi vida

 

Tengo un corazón que late al ritmo

de la vida,

tengo un corazón que le da vida

a mi vida,

tengo un corazón que no está solo,

sino en el centro de la vida,

tengo un corazón que mueve y moviliza,

tengo un corazón que bebe de la sangre de la vida.

 

Tengo esta sangre que me recorre,

tengo esta sangre roja de pasión,

tengo esta sangre que se mueve

al ritmo del corazón.

 

Padre, tu eres mi corazón,

dale vida a mi vida.

Padre la oración es mi sangre,

que sea apasionada y le de ritmo a mi vida,

porque soy tuyo y estás en mi interior,

que te pueda sentir,

como cuando acallo mis sentidos

y solo escucho el latir de mi corazón.

 

Amén

3/3/2007

Hay alegrías silenciosas, pero no escurridisas.

 

El 2 recibí grandes gratificaciones, sentí que la vida hasta esa altura le estaba dando respuesta a lo que estaba haciendo. La incertidumbre muchas veces te hace la vida incierta, pero las seguridades te llenan de coraje para seguir adelante cuando la vida te da miedo. Hay sentimientos que te ayudan en todo esto, el sentir que hay personas sinceras y agradecidas, lo pude sentir acá y en buena hora de mi vida. Gracias a Dios, muchas gracias por la imagen que tengo de ti, siento que me quieres mucho, como una madre que se desvela por su hijo enfermo, no se quita del lado ni aunque la obligaran a hacerlo.

Cuando la sensación de amor trasciende tus parámetros es que te das cuenta de la real dimensión del cariño.

 

Me tuve que sentar en el suelo mientras recibía la llamada, sentí que mi familia cabía dentro del teléfono y que desde ahí me cantaban cumpleaños feliz, a unos milímetros de poder abrazarlos, fue algo emocionante.

 

El que mis hermanos me hayan despertado a las 5:45 de la mañana con guitarra y todo, hizo que despertara la alegría de ese día.

 

Que Ángela me hiciera recordar momentos tan bonitos con el Power Point que armó, hizo que pusiera pies en tierra y no me olvidara cómo comenzó todo este viaje.

 

Pero no fueron solo ellos, lo demás, también lo atesoro, gracias.

7/27/2006

No llores si me amas

                        No llores si me amas.

 

¡ Si conocieras el don de Dios y lo que es el cielo !

¡ Si pudieras oír el cántico de los ángeles y verme en medio de ellos !

¡ Si pudieras ver con tus ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso!

¡ Si pudieras, por un instante, contemplar como yo la belleza ante la cual los astros palidecen !

 

Créeme: cuando la muerte venga a romper tus ligaduras como ha roto las mías, y, cuando un día, que Dios ha fijado y conoce, tu alma venga a este cielo en que te he precedido, ese día volverás a verme y encontrarás mi corazón que te amó y te sigue amando, con todas las ternuras purificadas.

 

Volverás a verme pero transfigurado y feliz, avanzando contigo por los senderos nuevos de la luz y de la vida, bebiendo a los pies de Dios un néctar del cual nadie se saciará jamás.

 

Por eso, no llores si me amas.

 

                                                                   San Agustín
 
Daremos un gran paso en nuestras vidas oren por nosotros.
7/3/2006

En croissant

Las alegrías, las manifestaciones de cariño, las sonrisas, los brazos, las comidas, todo lo que conversamos, ese beso en la mejilla… sí  ese beso, ni Judas lo hubiese dado mejor. Me paro frente al mundo y tengo mi actitud; si no me importaran ustedes, no me afectaría. Son sentimientos, pasiones, hoy frustradas, la decadencia misma en mi vida. Todo lo que me deseabas era verdad, qué verdad más falsa es hoy. Cultivar para luego cosechar, imposible de hacerlo, es como echar agua en una piedra, aunque de seguro, es más probable que nazca algo de ahí que de estas relaciones. Clamé en el vacío, clamé por mi desgracia pero solo las plagas aparecieron, cuatro en mi vida, las peores de la existencia; así, sólo con la soledad, compañera condicional pero la más segura al momento de buscar compañía, nado en la oscuridad, en la sombra tenebrosa de la vida, vago por las zonas oscuras, los callejones y la basura me cobijan cada noche, inmerso en el sueño de los placeres insatisfechos no puedo dormir, quiero pecar! Soberbia, codicia, lujuria, ira, gula, envidia, pereza, todos los pecados capitales me condenan a sufrir esta vida. Ya no aguanto más sufrimiento Nietzche dijo, dios ha muerto, yo digo, ya no hay más vida que me rodea, ni sombras quedan de la vida, solo la mía, mi tristeza y la melancolía, el canto del silencio, la naturaleza toda muerta, el color opaco como guía. Los deseos de renacer se caen a pedazos, ya me voy apagando, como las brazas entre las cenizas, mi trabajo está hecho, ya no sirvo en esta vida, mi depresión ha rozado a Durkheim y su teoría, no hay religión que me satisfaga con su opio, ni lluvia que me reviva. Estoy solo, quiero dormir.

 

Mi alma se va alejando de mi cuerpo buscando nuevo rumbo, veo lo que voy dejando detrás, una forma sin energía, un rostro sin figura, una bruma negra pasando por encima, cuántos vieron ese cuerpo que desde media altura contemplo, cuántos que ahora no están, porque estoy solo, incluso en mi muerte. Siento anhelo por los tiempos pretéritos, aunque todos una mentira, me embaucan en somníferos grotescos de un pandemonio reprimido. Voy perdiendo la noción de mis recuerdos, ni eso me queda, todo me lo han quitado, solo la palabra está conmigo y ésta se va al compás de mi retiro. Por última vez veo mi cuerpo que yace sobre tierra húmeda y negra, esta vez alguien se ha postrado a mi lado, una vieja anciana desconocida, mi deseo es hablarle, gritarle… ya todo es en vano, me he quedado sin voz y solo con esto que estoy pensando y auto-hiero mi alma por no poder pronunciar palabra alguna y decirle a ella, solo unas palabras, las últimas de mi vida: anciana llora mi partida.


Mitho§

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5/1/2006

Topografía

Topografía

 

La calle es donde sucede todo, donde cambiamos las directrices de nuestras vidas, donde contemplamos, donde encontramos y nos encuentran, tránsito, vía, conducto, decisión, por aquí?, por acá?, hacia allá?, qué hago ahora? me devuelvo, me voy a la casa? paso a comprar?, cotidianeidad, lo simple y lo complejo, que hermosa es la calle, no soy el único que transita, no soy el único que camina, se dirige, corre, se perfila, trota, enviste, se detiene; miro al cielo, logro ver ventanas, cornisas y lo que antes no había visto y quizás no vuelva a ver. Puedo palpar el ambiente, saborearlo, olerlo, pesado-rugoso, salado, humedad, oírlo, suelas. La calle nunca sola, la mejor compañía para estar solo, no puedes evadirla, nunca te deja, es eterna y te da la oportunidad de pasar. Trasciendes entre tantos, pero eres particularmente singular e irrepetible, eres presa y liberto a la vez, escoges lo que quieres ser de ella. Contemplo lo que no contemplas, lo que solo tú vez y no tú, detalles, lo que te sostiene en pies, baldosa, pequeñas piedras que tú pateas, hermosas hojas secas que te avisan cuando voy tras tuyo, que voy a tu lado, que marcan mi presencia y me delatan, anaranjadas, amarillas, verde oscuro, rojizas, café claro u oscuro, las pisas, suenan tal cual una hoja amuñada. Yo las piso, se resquebrajan, las elijo una por una y me pierdo en el sonido, pienso en la calle y me siento una más de aquellas que yacen en el suelo junto a tantas otras que ya cayeron o pronto se precipitaran, el árbol las prescinde; otras vendrán en pos de ellas, pero para eso se cumplirá necesariamente el ciclo de vida; transito y me doy cuenta de esto, me detengo en la particularidad, hago mi vida en una calle que me distrae y me ofrece doblar por esquinas y continuar por calles, repaso la ruta recorrida y decido, la calle tiene hojas, pero no todas muertas, sino también retoños. Miro tu rostro yo te he visto dando vueltas con desesperación, yo también me he desorientado en ella. ¡Calle eres muy grande! a la vez grandemente acoges, he tropezado, he estado a punto de caer, otros me han visto, quizás no siempre, no he querido tener contacto tan directo más que la goma de mis zapatos, acoges ya te lo dije, pero no es mi deseo responderte a ese nivel.

Por ti llego a mi destino, por ti regreso de mi antiguo destino hacia el nuevo, ya estoy en casa.

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Mithos
3/12/2006

¡Palabra de Mujer!

Palabra de Mujer

  

17:30 me cambio de polera para llevar a mi hno. y amigo prestos a participar de un momento que se explica por si mismo, no es mi intención hacer alarde de la persona ni de la tendencia, sino representar lo que la retina y luego la memoria como pasado pudo rescatar y salvaguardar. 17:37 una llamada inesperada en la kitchen, tanto así que me dejó al borde de olvidar las palabras para poder comunicarme, como todo buen momento no fue lo suficientemente extenso, 17:40 íbamos saliendo, el viaje lo mismo de siempre un viejo y nuevo hacia los estacionamientos de la Católica.

Otrora Alameda de las delicias con pequeños trenes eléctricos que cruzaban a lo largo la Alameda al igual lo hacían los transeúntes, también por el centro de la Alameda, se puede decir que hoy fue tan especial que el tránsito fue cortado para que el peatón pudiera nuevamente transitar por el centro sin la necesidad de preocuparse por vehículos, entre esos peatones estuvimos nosotros quienes nos aventuramos por el medio de la calle en señal también de una cierta rebeldía que en alguna parte de nosotros está bien acentuada. Nos detuvimos en la intersección de Alameda con Morandé, posteriori de haber comprado unas banderas para la ocasión. En ese lugar estuvimos un  buen rato, esperando que ella pasara, en la espera nos paseamos verificando el escenario ensamblado al frente del edificio de la Moneda, pero dándole la espalda, luego regresamos a nuestro lugar y al cabo de unos minutos la espera se consumó y la vimos pasar saludándonos, de pie en su auto descapotable, fue en ese instante en que recordé cuando me saludó en  Conferre; a sabiendas que ella es agnóstica le dije “que Dios la bendiga”. Nos movilizamos luego de esto, por desgracia mis hnos. para  un lado, yo para el otro, todo lo hizo más complicado el mar de personas que compartía mi camino y lo tarde que me percaté que detrás mío no venia nadie conocido, comencé con los ires y  venires de rigor hasta que una de esas leyes básicas de sobre vivencia que te enseñan cuando pequeño se me presentó dentro del mar de ideas y posibles soluciones a tomar; el quedarme en el último lugar donde habíamos compartido. Luego de haber pasado por ese momento y de dar gracias a mi madre nos reunimos todos en la plaza de la Constitución, mi “aventura” sirvió para encontrar un lugar privilegiado frente al balcón tan bien decorado a mi parecer. Revisé el lugar haciendo un escaneo del tipo panorámico y la conclusión fue “está lleno”, gran conclusión Sherlok, me volvía a concentrar en el balcón luego de pasar la mirada por la pantalla gigante, en ese momento el ánimo de todos empezó a prepararse y de sopetón aparece nuestra presidenta saludando cordialmente, la mismo tiempo observaba cómo todos la saludaban con gran algarabía, alcé mi bandera chilena que en medio tenia su cara estampada y la comencé a agitar, primero con la mano derecha, pero por supuesto que al darme cuenta la cambié a la izquierda. Se veía muy bien ella, mi atención estaba puesta en los detalles de su traje, repito estaba justo al frente, no la primera fila, pero a una distancia razonable, de pronto como cualquier lluvia tropical comienza a llover de la nada, empero esta vez la lluvia en gotas de aguas era en trozos de papel, millones de ellos diría, que caían desde lo alto de los edificios ubicados a un costado de la plaza, así que por unos instantes esta suave lluvia de colores me deleitó hasta que el discurso comenzó a ser pronunciado con gran elocuencia sobre el compartir, la igualdad, libertad, derechos básicos y la promesa de trabajar en estas áreas sellada con un ¡Palabra de mujer!.

 

La retina capturó más detalles y mi memoria guarda uno que otro inédito en este relato, lo importante es que la historia se va escribiendo con o sin mi, pero va siendo y lo que viví: ni respuesta VIVA! al ¡viva Chile!, el saludo protocolar a la guardia oficial de palacio, el saludo en el balcón, la despedida, el discurso, la bebida que se recentó en el suelo con el coste de $500 para el vendedor, son sin duda parte de nuestra historia que no se tienen que olvidar para reparar en ellas y avanzar con claridad hacia un futuro mejor.

 

Que Dios la bendiga, fue lo que dije esa vez, hoy le agrego y siempre bendiga a nuestra historia.

 

22:30 llegué a casa.

 

Mithos.

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Cóncavo

Cóncavo

Lo cóncavo de la palma de la mano significa para mi exacerbar la capacidad contenedora que tiene una palma en si misma, podemos contener agua en nuestra palma estirada? La verdad es que no mucha, excepto si tienes en mitad de la palma una concavidad que la pueda contener sin que esta escurra; puedes tomar los objetos produciendo un vacío entre ambos cuerpos pero manteniendo el contacto; para cualquier animal pequeño acostumbrado a caminar por superficies planas como manos planas, sería algo difícil de reconocerla como palma humana; una mano que contenga una concavidad es algo no común, una característica extraña para el resto de las personas. Si yo viera a alguien con una concavidad en la mano lo menos que haría sería pensar en esa mano que tanta extrañeza me causaría.
Mithos.
 

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1/8/2006

U.C.$.C

Llegué a mi casa, todo iba muy bien dentro de mis planes para las vacaciones que contemplaban al menos siete objetivos fundamentales, de estos puntos todos se cumplieron tarde o temprano, aunque al comienzo parecía que todo se iba por la borda cuando uno de los principales me fallaba, no tenía  conexión a Internet, digamos que casi me volví un poco loco por 3,71 segundos de mi vida que contempla hasta este momento 719.711.991 segundos en total, por lo tanto, y a considerar, algo de no mucha importancia. Al día siguiente de mi llegada me desperté pensando en que necesitaba Internet, era algo que me superaba, de hecho, me desperté muy temprano con la fija idea de salir y conectarme, los deseo se estaban volviendo tan compulsivos como mi necesidad de Coca-Cola para sobrevivir, digamos que es así de fuerte. Tomé la micro y una vez sentado tres asientos detrás del chofer y apegado a la ventana me puse a elucubrar dónde iba a ocurrir mi desahogo, ya estaba todo planeado: calle Caupolicán entre San Martín y O”Higgins ahí hay un cyber café y es lo más cerca desde donde me bajo de la micro. Llegué a mi destino y sacié mi sed posmodernista que en realidad no tiene mucha diferencia con la neandertal. Una vez habido satisfecho mis deseos, salí de mi cuchitril de 93 x 130 cm. y post pago de 400 pesos seguí con mi itinerario que a esta altura me daba lo mismo si se cumplía o no, lo importante ya se había hecho. Me dirijo a la Joyería Marissio, que está en plena esquina de Barros Aranas con Caupolicán, siguiendo la ruta del cyber café, cuando a medio camino me encuentro con ella, aunque hoy podría decir que ella siempre me estuvo esperando, me llamó la atención del sentirme fuertemente observado con un descaro impresionante que incluso te incomoda, la miré, y no puedo mentir y dejar de decir que me atrajo a primera vista, lo que me animó a continuar con mi camino es mi opción de vida religiosa y lo corto de tiempo que estaba, seguí mi trayecto hacia la joyería, hice lo que tenía que hacer, pero mientras esperaba a que resolvieran mi problema, volteé un par de veces para cerciorarme de que ella ya no estaba, y en efecto era así, luego de la joyería pasé a comprar un par de regalos necesarios por el afecto a quienes fueron destinados, pero resulta que no me la podía sacar de la cabeza, me paseé por aquí por allá revisando que todo estuviera bien en esos mis lugares preferidos que no delataré en estos momentos pero que ya casi todos conocen a esta altura. Una vez hecho esto no pude dejar atrás mi deseo por volver a aquel sitio, teniendo la fiel certeza de que la volvería a encontrar, optimista y seguro de mi mismo maquiné  lo que iba a hacer: desde mi posición llegaría a la plaza de armas, la atravesaría por el costado derecho rodeando la pileta, me sentaría en la banca que está a la altura que me encontraba cuando la vi por primera vez y esperaría esa parte de fortuna que de seguro a esa altura era algo más que fortuna. Llegué a la banca me senté entre dos personas; a mi derecha había una niña de unos 22 años que leía la Biblia protestante, piensa en el ecumenismo me dije, me llamaron la atención sus calcetines blancos con rayas negras y rojas intercaladas, zapatos marca Converse color negro con blanco, de esos estilo ochenteros, blue jeans azul oscuro con la parte de abajo del pantalón con dos vueltas hacia arriba, lo que traía más arriba, la verdad no me acuerdo y creo que no me importó. A mi izquierda estaba un caballero que esperaba a alguien, lo notaba porque miraba a todos lados, digamos que mi primera impresión fue que me observaba, yo y mi ego, pero creo que no era tan así, aunque de seguro le debí extrañar un poco al comienzo, habiendo tantas bancas vacías y yo me sentaba justo ahí, al medio de ellos, percibí de su parte además que le costaba hablar, no tengo idea como lo supe pero después lo corroboré cuando llegó una pareja que bordeaban en edad al que estaba sentado a mi lado, digamos unos 61 años, todos ellos vestían con ropa típica de su edad y los varones con sus buenos pañuelos azules se limpiaban la nariz a cada rato, el polen pensé. Entre esta labor de observar a quienes tenía a mi lado, se me había olvidado a lo que iba, mientras recobraba la conciencia de mi requerimiento sentí esa sensación extraña en la boca del estómago que siempre anticipa lo que viene cuando algo viene. Dejo de mirar a aquellos particulares personajes que me acompañan, levanto mi cabeza y la sensación en mi estómago se acentúa por un millón de veces, me la encuentro frente a frente, cara a cara, y lo mejor de todo, ella me estaba mirando, quizás no lo había notado, pero así había sido y no sé desde cuando. Me atreví a sostener su mirada, claro que cobardemente porque llevaba gafas lo que hacía más dificultosa la tarea que ella notase lo que estaba mirando, y descaradamente la miré sin más ni menos, mayor fue mi asombro cuando a pesar de todo, de estar  mirándola fijo no se intimidaba. La oportunidad que se me estaba presentando me hizo reaccionar y memorizar cada uno de sus rasgos y estaba en eso cuando una señora se acercó a pedir dinero a la niña que estaba a mi lado, la curiosidad pudo más en mi y miré cuanto le daba, digamos que fue una cantidad mayor a la que esperaba que ella pudiese dar, 500 pesos, debo admitir que me produjo una sensación de animadversión que ella le diere tanto dinero, así que cuando se acercó a mi, saqué dos monedas de 500 y se las pasé, me dio las gracias y me sentí horrible, no lo había hecho por cariño, ni por amor, ni con ese deseo de buena voluntad o con esa palabra que a veces acompañan mis limosnas, sino que fue el querer sentirme mejor que aquella muchacha de zapatillas Converse negras con blanco. Se va la señora donde el señor de al lado y retomo mi labor de indagar en los rasgos que ella tenía, que cosa más rara, qué podría estar haciendo tanto rato en el mismo lugar, advertí que hacía promoción a mi ex universidad, U.C.S.C., esta vez nada me interrumpió en observarla: ella se encontraba de medio perfil, color de pelo un verde limón amarillento teñido, tes un poquito rosada mas bien pálida, cejas que denotaban seguridad, una cejas firmes ni gruesas ni finas, unas pestañas respingadas, ojos de color celeste pero un celeste un tanto apagado, nariz segura, perfecta profundidad nasal, labios pintados de un rosado simple, cara ovalada, cuello insinuante. Usaba un cortaviento naranjo fuerte con cierre y cuello, al mirarla su mirada me dice que solo encuentro seguridad en ella, proyecta buen status económico, de seguro tiene ascendencia alemana, cuando niña tuvo una enseñanza rígida, creo que tiene buen C.I. Así es ella, muy agradable a mis gustos y a mis requerimientos. La niña que está a mi lado se pone de pie y me mira un poco extrañada por mi extraña fijación, guía su mirada en ruta hacia donde está puesta la mía, me vuelve a mirar, de seguro pensando un par de cosas sobre mi lo que me hace sentir muy extraño, por fin toma su bolso y se va. Retomo nuestro choque de miradas que se va construyendo como una afanada lucha por vencernos mutuamente, siento que puedo ganar, pero me cautiva y me desconcentra lo que le da una gran ventaja sobre mi, finalmente giro la cabeza hacia la izquierda, perdiendo la batalla, pero no la guerra, me concentro en unos niños que juegan en la escalera de la catedral, luego miro hacia la derecha y concentro mi mirada en las letras de la casa central de la Univ. Católica de la Ssma. Concepción, lo que me hace recordar mis años dentro de la institución e intentar revolver dentro de mis vivencias si alguna vez me había topado con ella en la U, lo más probable es que no nos hayamos topado para nada, no me la hubiese podido sacar de la cabeza, creo que está creciendo en mi un deseo de volverla a ver. Dándome cuenta que ella estaría ahí mucho más tiempo de lo que yo pudiese contemplarla, cedí nuevamente perdiendo una nueva batalla, pero nuevamente repito, no la guerra, me puse de pies, la contemplé nuevamente, sin decoro y con descaro, mantuve la imagen en mi mente como si fuera vital para mi sobrevivencia y me marché sin más ni menos. Una vez de vuelta en la casa de mis padres me daba vuelta esta loca idea sobre esta persona, tan inalcanzable, pero cercana en presencia, la tenia impregnada en mi mente como se impregna el olor de la pareja después de un encuentro, así me marcó, así la recuerdo, así es ella y acá estoy yo, revolviendo mis sesos por proyectar un nuevo encuentro a la distancia, espero que a mi regreso todavía esté, si quieres saber quién es puedes encontrarla al lado de la catedral entre Barros Aranas y O”Higgins está todos los días, de noche y de día colgada en un pendón de la U.C.S.C.

 

1/6/2006

Puertas de vidrio hacia mi realidad.

Puertas de vidrio hacia mi realidad.

 

En mis pensamientos está la imagen de mi pequeño hijo, su tierna mirada de inocencia en su primer cumpleaños, un alboroto por todos lados celebrándole hasta la más mínima de sus gracias, qué criatura tan enternecedora; traigo a mi memoria el momento que dijo papá como su primera palabra y el hacerme sentir el hombre más lleno de vitalidad dada por el orgullo paternal; las noches que pasé en vela cuidando de su fiebre y mi preocupación incondicional, no lo dejé solo en ningún momento, podría decir que aprendí a descifrar sus sueños mediante sus gestos faciales; las veces que se quedó dormido en mi regazo mientras le leía cuentos de hadas y de mundos de felicidad que ahora me parecen tan lejanos, él solamente viviendo esos momento sin saber lo que vendría y sin saber lo que el amor por él me haría hacer, no puedo quitarme de la cabeza, su felicidad, sus primeros pasos, he dejado todo por ti mi bebé y nadie se opondrá a tu felicidad, estoy decidido a hacerlo, nadie me lo impedirá, ni yo mismo, sé que es un tanto macabro, pero no hay otra opción, el sistema es así, la vida es así y la muerte también es así, tengo todo preparado y ya no puedo echar pie atrás. Es cruel, lo sé y la imagen del otro padre sufriendo me aterraría, es por eso que elegí una madre viuda, para que por lo menos no haya un segundo corazón que tenga que sufrir. Nunca pensé que llegaría a esta situación, pero aquí estoy.

 

Aquella mujer de zapatos negros punta de aguja, medias color coñac, traje verde limón  de dos piezas, blusa blanca, medalla con crucifijo de metal, es María Laura, tiene treinta y un años, hace dos que trabaja como cajera en un banco, ella es alta, delgada, no sé si por la angustia, aunque me inclino por esa razón, tiene la tes morena, pelo color azabache hasta los hombros, viuda hace año y medio, su marido murió en un derrumbe, mientras dirigía una obra de construcción como ingeniero en un edificio de la zona oriente, finalmente lo más importante que puedo decir de esta mujer, es que espera a su hijo sentada en la cafetería junto a la guardería del primer piso del mall como todos los días, esperando que su cuñada le entregue a su pequeño Diego de tan solo cuatro años, los mismos cuatro años de mi Ignacio. Qué será de Dios que haya permitido este gran sufrimiento a mi pequeño, qué será de Dios que me haya forzado a hacer esto. No importa, estoy solo, bueno con mi hijo, es lo que importa. Solo me resta esperar a Diego y dar pie a mi plan. Ya han pasado diez minutos y tanto María Laura como yo estamos impacientes, no me quedan cigarrillos y ella comienza a mirar su reloj, desearía estar sentado junto a ella saboreando el exquisito capuccino que cada día se sirve mientras lo espera, lo interesante de todo esto que entre tanto ajetreo, tantas personas yendo y viniendo, dado por el alboroto de las fiestas de Navidad, cada uno preocupado de sus compras me dan la chance perfecta para poder actuar, si todas estas personas no estuvieran interesadas en ellas mismas, me preocuparía por el hecho de que quizás le pueda llamar la atención mi actitud sospechosa, el sudor que corre de mi frente, mi mal vestir, mi nerviosismo y que sólo me preocupa una persona a la cual miro con fijación, pero esto no sucede, nadie se preocupa de mí, nadie pone atención a mi actitud sospechosa, soy primerizo y solo yo lo sé, lo que me hace estar tranquilo, además todas estas personas me servirán como barrera de distracción al momento de mi huida, mi plan está trazado: una vez que llegue su cuñada con Diego, María Laura se pondrá a conversar con ella, quizás de qué cosas, el niño se pondrá a jugar en la guardería, en el foso repleto con pelotas de colores como lo hace cada día. El momento donde deberé actuar contempla la aproximación al niño y la única oportunidad de cometer mi delito. Estoy nervioso no sé si lo podré hacer, le pido a Dios que me perdone, nosotros sabemos que es una necesidad. Finalmente me perderé con el niño entre la multitud, de seguro me causaría problemas, para eso me conseguí esta sustancia, cloroformo, así no me dará problemas. Han pasado trece minutos y estamos impacientes, nunca había habido una demora como esta, la rutina siempre se cumplía. Quizás la culpa la tenga el tráfico de estas fiestas, no lo sé, no creo que sea la ocasión para elucubrar situaciones, no debo perder la concentración, si lo hago podría perder mi libertad y lo más importante la libertad de mi hijo por maravillarse del mundo. El ver, ese don tan preciado, el poder contemplar las maravillas que se nos ponen a nuestra disposición para nuestro deleite, la naturaleza, que nos revela la imagen de la diversidad de estas maravillas, los seres vivos y los seres inertes, el ciclo de la vida con sus estaciones atravesándonos una y otra vez con sus estados de clima que nos predestinan día a día en nuestros estados de ánimo y comportamiento; el ver, qué don más preciado, contemplar la creación divina, soy creyente, creo en lo bello, creo en la vida, creo en mi hijo, creo en su necesidad de vivir, creo que existe la muerte, pero no para él en este momento, soy yo quien debe de deleitarse se su viveza.

 

Contemplo a mi alrededor, las  tiendas, los servicios, los rostros de felicidad, contemplo la vida en un cuadrado como una caja de pandora con infinitas sorpresas, con infinitas novedades, con infinitas posibilidades, ese es el espíritu de este lugar, yo lo conozco, me he pasado el último mes en esta maravilla de confluencias corporales de seres dialogantes e inertes que también comunican, es increíble, todo comunica, todo dice algo, todo es un llamado, un llamado a la felicidad que cada uno encuentra según busca en sus necesidades, yo encontré mi felicidad en el hijo de María Laura, quien es un medio para alcanzar mi mayor felicidad, Ignacio. La época moderna es plantearse que los medios racionales siempre encuentran fines racionales, así justifico mi intención así justifico el desenlace de mis pensamientos macabros, si tu supieras de qué hablo me entenderías, pero en mis zapatos estoy yo y no tú, no intentes reprocharme sólo acepta mi realidad y justifica mi fin racionalmente, este es un lugar de servicios y aquí se recrea el que necesito, por un asunto de predestinación y no de azar, la cosmovisión es muy fácil de entender, estoy seguro que la entenderás. Llega Diego, por fin ha llegado, ya está aquí, no importa que haya sido lo que les retrasó, los estacionamientos deberían de estar repletos, sí de seguro fue eso, estos veinte minutos han sido una eternidad. El coche está a mi lado, en mi abrigo están dispuestas las toallitas para bebé y la botella con la sustancia, solo debo esperar que María Laura salude con un beso en la mejilla a Diego y luego a su cuñada, depositen al niño en el foso, regresen a la mesa, el mozo tome el pedido de la recién llegada, conversen y se distraigan lo necesario para dormir al niño, llevármelo en el coche siguiendo la ruta trazada que comprende pasar por la tienda de venta de inmobiliario donde trabajan cuatro personas, tres de ellos sentados tras un mesón cada uno con un computador mientras el cuarto se pasea por la sala conversando con quienes se encuentran desocupados, la de artículos deportivos donde trabajan tres personas, una de ellos en caja y los otros dos conversan mientras revisan los canales de deporte; revelados de fotografías e insumos varios, nuevamente hay cuatro personas atendiendo, dos de ellas tras un mostrador, el cajero y el encargado de revelar los rollos fotográficos, le sigue la escalera que conduce al segundo piso, frente a ella está el stand donde se venden las cartas para juegos de rol, álbumes de animación japonesa y de los últimos estrenos del cine, acá atiende una sola persona que de seguro piensa en un acompañante o en unas prontas vacaciones, siempre hay niños alrededor de este stand, algunos jugando otros mirando como juegan y otros “entretienen” a la vendedora con preguntas y más preguntas; al pasar este stand encuentro la tienda de ventas de zapatos para varones, de excelente calidad debo de decirlo, son fabricantes y siempre tienen buenos descuentos, tras esta tienda debo girar a la derecha dejar atrás la exposición de turno, esta vez, arte precolombino y no tentarme con la máquina expendedora de bebidas para finalmente alcanzar la puerta, ubicar con la vista mi auto y largarme de este lugar con el niño hacia la clínica Vader, encontrarme con el Dr. israelita Feldelsom y hacer lo que resta aquello que no está en mis manos.

 

Muy bien, el mozo ha llegado con la orden, como era de suponerme capuccino para ambas, Diego está en el foso y mi momento ha llegado, te conozco pequeño, sé que aquello que haces te entretiene, te he observado y puedo decir que en un futuro serás una excelente persona capaz de dialogar con los demás, esto lo digo porque congenias bien con los demás niños, te sabes integrar muy bien, si hay algún otro niño en el foso eres tu quien comienza la interacción, como asistente social conozco algo de la psicología infantil, por medio de mi profesión me pude acercar a ti, te conocí cuando buscaba la víctima entre los informes de la oficina, por cierto, lo siento truncaré en estos momentos tu futuro dialogante y lo haré un poco más complicado, sé que lo lograrás, solo necesito una de tus corneas y me la darás quieras o no. Me paro de la banca, me acerco a ti con el coche y una mano en el bolsillo, entro a la guardería estás jugando con las pelotas de colores a la orilla del foso, creo que estás aceptando tu destino – hola pequeño – unto una toallita con el cloroformo, – eres Diego cierto, tu mamá me pidió que te limpiara la carita, la tienes sucia, deja limpiarte – el  efecto de esta sustancia fue increíblemente inmediata, estuve atento en todo momento y cubrí muy bien los movimientos, no puedo perder tiempo observando si María Laura se ha dado cuenta de lo que estoy haciendo, el pequeño ya está en el coche, el tiempo en estos momentos corre en mi contra, todo va bien, comienza a cumplirse la ruta, salí de la guardería, las personas cubren mi salida como una cortina de humo tal como me lo había imaginado, los de la venta de inmobiliario ni saben que existo, comienza a hacer mucho calor, paso por la tienda de deportes uno de los vendedores atiende a una escultural mujer, el otro vendedor no se encuentra, la cajera está atareada con una persona que cancela y dos más le siguen en la fila, hay más clientes en esta tienda, soy completamente invisible para ellos, mi corazón ha comenzado latir de manera tal que parece que se va a salir, los niños que se encuentran jugando con esas cartas en el suelo y obstaculizan mi paso, – permiso voy apurado – la vendedora me mira, cruzamos las miradas, no soy el único que suda aquí, logro pasar y una pareja de jóvenes quedan mirando a Diego con cara de embobados, Dios quiera que no tengan complicaciones con el fruto de su amor, miro el coche – Ignacio!, bebé, qué haces acá – no sé cómo llegó pero al girar el coche por la tienda de zapatos, me di cuenta que estaba Ignacio junto a Diego un poco apretados por lo angosto del coche, pero digamos que parecían una parejita de hermanos, – lo siento bebé tendré que seguir con los dos hasta que lleguemos al auto, eres un pequeñito muy travieso, no quisiste  dejar a papá solo en momentos como estos – a pesar de esta repentina y “mágica” aparición de Ignacio que no era la primera desde ya  hace un tiempo, sabía que tenía que seguir adelante, de pronto me sentí muy agotado, me temblaron un poco las piernas y mi corazón seguía palpitando, necesitaba algo que me refrescara, alcancé la expendedora de bebidas – espérenme aquí ustedes dos – tengo que apresurarme y hacer esto muy rápido, comencé a sacar las monedas de mi bolsillo con las manos un tanto temblorosas, me disponía a elegir mi refresco favorito cuando una señora me pide cambio de billete por monedas, no la miro y me apresto a recoger el refresco escogido, me llama la atención sus piernas, la miro, era una mujer de unos cuarenta y dos años, estatura media, por sobre ella logro ver a la vendedora del stand de niños que indica hacia mi con su dedo, junto a ella están dos de los guardias del centro comercial, ambos mirándome y uno hablando por radio, también estaba la cuñada de María Laura, no puede ser me descubrieron, dónde estuvo mi error, en ese momento quise estar en otro lugar, hay tantos lugares que me podrían servir en este instante, las salas de cine con amplios espacios y el recuerdo de momentos de risas junto a mi pequeño o el bowling donde había conocido al doctor Feldelsom con su genial solución a mis problemas, es cierto mi mente debe de estar enfocada en librarme de esta situación, me giro hacia el coche para arrancar a toda velocidad pero solo estaban los zapatitos de Ignacio, – dónde está Diego –  miro para atrás la mujer que me había pedido cambio ya se había alejado de mí como si hubiese cumplido su cometido, que curioso personaje, los guardias se me acercan a tranco largo, la cuñada de María Laura un poco más rápido, el guardia sigue hablando por radio cuando alguien me toma del hombro, me giro y era otro guardia, se me nubla un poco el pensamiento, me sentí cansado, se me cae la bebida al suelo de seguro también por el sobresalto. –  Buenos tardes señor. – Un poco aturdido solo lo contemplaba, llegaron también María Laura por otro lado un tanto agitada y los guardias que acompañaban a su cuñada quien dice: – ese es el hombre que indicó la vendedora, el hombre con el coche azul – todos miran el coche y se percatan al igual que yo que Diego no estaba, en ese momento me pregunto qué había pasado con él, por qué ya no estaba, solo Ignacio ocupaba el coche, por lo menos ahora se veía un poco más holgado con el espacio solo para él, pero qué tragedia todo está resultando mal, esto no debe suceder no estaba en los planes.

– El coche está vacío señora, aquí no hay nadie –  María Laura me queda mirando.

– Pero quién anda por un mall con un coche vacío! – gritó ella. Con estos dos comentarios una nebulosa se aparto de mi cabeza. – Disculpen pero el coche no está vacío, llevo a mi hijo.  

– Señor disculpe su coche está vacío no hay nadie acá.

– No puede ser, yo estoy viendo a mi hijo que está en el y que está durmiendo. – Con esta confusión sentía que me iba calmando de a poco, me estaba dando cuenta que la discusión iba por otro lado y mi verdadero propósito no habría sido descubierto, la gente pasaba por nuestro lado y algunos se detenían, nos miraban, y en particular a mí, no puedo decir que eran uno o dos, sino que eran varios, algunos miraban desde dentro de la sala de exposición como si fuéramos parte de la muestra, fetichistas todos pensé, no deseo reparar en el qué se estaban imaginando en aquél momento, pero de pronto se levantó una especie de murmullos que intentaban explicar la historia de lo acontecido. Hay cambio de planes, mi nuevo objetivo es salir de este lugar con Ignacio y perderme de vista, miré hacia el techo buscando una vía de escape y me di cuenta de las cámaras de vigilancia, no demorarían en recurrir a ese recurso para identificarme, solo tengo que salir de aquí, sí eso es.

– Señor disculpe pero quizás a usted le sucedió lo mismo que a mí, quizás le robaron a su hijo porque en el coche no hay nadie.

– Mari, te digo que la niña del stand me dijo que él iba con un niño con las mismas descripciones de Diego.

– Acá en este coche no hay nadie, creo que se equivocaron, comunícate por radio y pide que busquen con las cámaras al niño según las descripciones que les entregamos.

– La verdad es que no sé de que hablan, yo me iba yendo con mi hijo, tengo que llevarlo a control por su ojito, tiene serios problemas en uno de ellos y es probable que pierda la vista si no se lleva a cabo un transplante de cornea, lo siento debo irme.  – No comprendo por qué me quedaron mirando de esa manera, en fin, mientras me daba media vuelta para retirarme, tropezaba con la lata de bebida y la recogía, escuchaba que María Laura decía que estaba loco, otra señora cerca de mí volvía a repetir “cuál niño”, no me importa lo que digan y por lo demás no sé a qué se refieren. Necesito llegar a mi auto, por fin logro salir empujando las puertas de vidrio con la ayuda de un joven que las limpiaba, miro hacia el estacionamiento y me doy cuenta que está repleto, seguramente era por eso que Diego se demoró tanto en llegar. Debo intentar evitar a las personas y elegir la ruta más corta, otra pareja muy parecida a la anterior pasa por nuestro lado y mira el coche, su expresión es diferente, me quedan mirando extraño y ella le dice algo que en ese momento no descifró mi mente, que tontos de seguro les asusta el parche que lleva mi hijo, es normal. El cambio de aire hace que Ignacio se despierte, lo noto porque movió sus piecesitos. –Vamos hijo súbase al auto – Ignacio se sube con un poco de dificultad, es comprensible solo tiene la mitad de su campo visual. Entro al auto, enciendo el motor y en mi cabeza resuena las palabras que la joven había dicho hace un momento atrás “Dicen que está loco y que pasea a un hijo que murió por una infección hace un año atrás”. Miro a Ignacio por el espejo retrovisor y ya no está.

TEMPORERA

TEMPORERA

 

No podría ser de otra manera tenía que irme de casa donde había pasado toda mi vida, quiero seguir jugando, estar con mi amigos, con mis padres y mi abuelita, la güeli … ya tiene 92 años y está viejita, apenas se puede mover, anda con las patitas a la rastra y es super porfiada, aunque tiene sus huesitos malos igual pica el cilantro aunque sea, en fin va a tener que ser así no más me voy a tener que ir. - ¿Dónde estará Marquitos?, pato loco, de seguro está en el estanque. Uy! Que suerte justo ahora encuentro el zapatito que había perdido, me acuerdo cuando me regalaron a la Camila, era el regalo más bonito de todos, mi muñeca preferida desde entonces, y pensar que yo creía en el Viejito Pascuero, era más pava. La pasé súper bien esa noche, la casa tenía olor a pollo asado y al pan de pascua que nos preparó mi mamá, lo único malo es que mi papá llegó curao’ esa noche y se enojó con la güeli, todavía no le perdono que le haya pegado, no era para tanto, ojalá se muera ese viejo, todas las noches le pido a Diosito que se muera luego, a mi mamá la tiene toda moreteada. Diosito no me quiero ir, que va a ser de ella, por qué no hay un liceo cerca, no quiero dejarlas ojalá, no tuviera que crecer para quedarme siempre junto a ellas, no diosito que no se muera, mejor que deje de tomar y las cuide. Que tonta soy, si ni con un milagro va a dejar de tomar, llega todos los días arrastrando las patas, más encima mi mamá lo atiende, es más tonta. Ahí está Marquitos. – Oye no tengo comida, vienes por puro interés no más. Te voy a echar de menos pato loco, vas a cuidar a mi mamá, si? y a la güeli también? no te portes mal … voy a echar de menos este campo, los pollos, las vacas, el ternerito, a Marcos, la casa no tanto, ya no aguanto el olor a humo de la cocina me dejaba la ropa toda pasada. No me gustaría irme, es súper tranquilo acá. ¿Quién viene? ah son los amigos de mi papá, ¿con quién vienen?. – Mamá viene mi papá!, parece que está mal! corre, apúrate!, papá, papá qué te pasó?, oye! no, suéltame, qué te pasa, ay! Qué te hice! Suéltame borracho, mi brazo, me duele, mamá! viejo borracho suéltame, ay! no me peguí, mamá!, mami! mamá! suéltame viejo hueón!.

 

-         Gracias señor rector.

-         Mira mi amor! Salí con honores, felicita a la nueva abogada de la familia. Tengo tanto que hacer … estoy feliz, vamos a celebrar!.

Taxi.

Taxi.

 

Sabiendo que debía marcharse y tomar el tren el mes entrante, empezó a leer su libro favorito “Una espina en el corazón”, llevaba la mitad del libro cuando el teléfono sonó en la sala, era Andrea, la relación con ella no había sido del todo fluida aunque las miradas ya se habían cruzado un par de veces en aquellas reuniones de trabajo.

- Hola, habla Andrea, me gustaría hablar con Nicolás; el corazón de Nicolás palpitó de manera acelerada, reconoció aquella voz antes de que ella  dijera su nombre, era Andrea, sí era realmente ella.

- Él habla, soy Nicolás.

- Me enteré que te vas de viaje en un tiempo más, te felicito, de verdad creo que  merecías aquel asenso.

- Así es, me trasladaré al estado de Campville, el traslado será definitivo, allá tendré mi propia casa y mi propia oficina.

- Me alegro mucho por ti, aunque hay una parte de mi que se resiste a esa idea.

En aquel preciso instante un millón de imágenes y pensamientos pasaron de tal forma por su cabeza que sentía no poder mantenerse  en pie, estaba la posibilidad, y tal vez podría ser así, la verdad vendría a los  oídos -un momento-, ¿qué verdad sería?, quizás el anhelo por querer lo que deseaba escuchar se estaba apoderando de su juicio.

- Puedo soportar que ellas hablen de ti, puedo mantener mi silencio, pero no puedo esconder las palabras  sobre lo que siento al saber que no te volveré a ver.

Muchas veces había escuchado de soñar despierto, de divagar, de sonámbulos incluso, ¿acaso eso le pasaba?, sus sentidos le decían que no, pero entonces, ¿sería cierto lo que escuchaba?. La necedad, el nerviosismo, las manos traspiradas, el calor propagado por el cuerpo no le hacían articular palabra … de pronto se dio una tregua … él le dijo: Si sientes algo por mi, entonces dime qué sientes; estas palabras salieron con una voz casi entrecortada y rodeada por el silencio de la habitación, el humo del cigarro a punto de consumirse se esparcía por el techo de la pieza, una taza a medio servir estaba sobre la mesa que se ubicaba al lado del sillón donde él  había estado sentado y por los nervios ya no se mantenía en aquel lugar, de pie y a su izquierda se encontraba un gran ventanal con las cortinas corridas de par en par que daba vista hacia la ciudad de Londres  con todas sus luces, era de noche cerca de las 22:00 hrs.

- Amor, locura, desesperanza, eso siento por ti.

- Deseo verte!, quiero mirar tus ojos!, quiero! … me siento … gracias por lo que me dices; sintió de pronto la necesidad de calma o su cuerpo explotaría.

- ¿Podemos vernos esta noche?.

- ¿Puedo verte ahora?.

- Te espero en mi casa.

El viaje? No importa, ese viaje en taxi por la noche londinense realmente no importa, el trayecto a toda velocidad con un hombre impaciente por su futuro tampoco es de relevancia, lo que si importa es ese hombre impregnado de felicidad y por su puesto también importa lo que aquella noche sucedió. El amor ganó a todo aquello que se oponía para que estuvieran juntos, ¿quién se oponía?, solamente ellos. El traslado nunca se llevó a cabo, ambos empezaron a renunciar a todo aquello que les podía desunir, solo había tiempo para que el amor, ese unir de alma con alma, se deleitase con cada encuentro.

Alunisono.

Alunisono.

 

Un trapecista descolgándose de una cuerda para terminar su acto circense, con su muñeca adolorida porque en su primera demostración de habilidad no cogió bien el trapecio. En el mismo instante en que tocaba el suelo, un niño fuera de la carpa se sacaba una foto con el gran elefante Tomás, no había ocurrido antes, pero al parecer el flash le asustó lo que le hizo ponerse nervioso y botar al niño de su espalda. Fuera del recinto una señora transitaba en bicicleta por el carril derecho de la autopista, perdía el control de la bicicleta comprada hace unos días atrás con los ahorros de la pensión mínima que recibía mensualmente de parte del estado, con ella se trasladaba diariamente a ver a su nieta de siete meses y medios de vida; perdía el control y finalmente caía al sentir que un auto pasaba muy  cerca de ella, esto porque Rodrigo iba conversando por celular con la enfermera de la clínica las Margaritas, su polola estaba en ese momento en shock nervioso debido al fallecimiento de su madre, la causa, de aquellas de antología, ocurrió mientras preparaba palta para la cena, chupeteó el cuesco, de seguro demasiada ansiosa por aprovechar al máximo el alimento, lo que le causó asfixia, Camila, ya sedada por la enfermera de unos 38 años que llevaba un ajustado delantal blanco, hablaba con Rodrigo. Camila era muy amiga de este candidato a la reelección quien era extorsionado hace tiempo con fotos de una prostituta del barrio alto, al no ceder, el extorsionador se presenta a la hora de la cena frente a la señora de este personaje, le muestra las fotos, ella pelea fuertemente con el candidato, quien a todo esto estaba entremedio de la gran pugna del aborto, él estaba en contra, decía que favorecía la vida y sus valores, ella le golpea la cara reiteradas veces con la palma abierta, le jura que ya no seguirán juntos nunca más, él llora. El Presidente de la República no se imagina lo que acontecía en aquel momento con uno de sus mejores amigos, él en ese momento estaba firmando ese tratado de comercio con ciertas “libertades” que traería finalmente el desempleo de pequeños empresarios; cómo oponerse a las trasnacionales sin barreras de protección. El presidente disponiéndose a firmar mira a su alrededor y se demora en reconocer con su mirada lo que hay allá lo que un trapecista se demora en descolgarse luego de su acto, con la dificultad de una muñeca maltratada. El presidente mira al cielo y contempla el mismo cielo que esa niña está contemplando, pensando que Dios está allí y escucha su plegaria por todos aquellos que sufren y por aquellos que tienen responsabilidad en sus manos para con los demás.

Mi próximo campamento

Mi próximo campamento

 

Era la noche perfecta Elizabeth y yo lográbamos por fin salir a un campamento, no lo podía creer, la estaba besando en medio de un bosque de eucaliptos, no había nadie a cien metros a la redonda, nuestros amigos estaban suficientemente borrachos como para preocuparse por nuestra ausencia, la miré al rostro, a sus ojos, y le dije desde mi corazón, te amo. Un nuevo beso apasionado cerraría el momento, pero la punta de un metal tocó mi estómago, al mismo tiempo me extrañó la cara que ella puso, ¿tan excitada estaba?, mierda, algo pasaba, le salió sangre por la boca y se desplomaba de a poco, la sujeté fuerte y sólo recibí como respuesta sus ojos clavados en los míos. Me quedé congelado, petrificado, todo lo que quieras, esto es una película pensé, todavía no entendía nada de nada, empecé a mirar para todos lados y sólo veía palos parados, no asociaba nada, el cuerpo de Elizabeth contra el suelo me hizo tomar nuevo aire, qué le había pasado, qué pasa, - ¡responde qué te pasa! – le grité, obviamente no me respondió, el pánico, la desesperación y la congoja de verla así ... sí muerta, pero qué cresta pasa aquí, empecé a mirar para todos lados, lo que la mató me podía matar  mi; la muerte, no quiero morir!. Me tiré al suelo junto al cálido cuerpo de mi polola, cresta está muerta, silencio! le dije a mis pensamientos, escuché hojas secas quebrajadas, dónde! de dónde vino!. Mi corazón, me di cuenta estaba palpitando mucho más rápido que cuando yacía en cama con Elizabeth; respira lento, profundo, no, nada encaja, si es una broma ... - mi amor, ya córtala quieres – le dije, cresta es sangre de verdad, no sé como, pero empecé a llorar como una marica. Otra vez el ruido, no me aguanté y grité: - Quién es?!, entonces vi como una figura corría hacia mi, qué hago!, me traté de parar , me resbalé dos veces, entonces se me tiró encima, solo atiné a pararle en seco levantando la pierna derecha, sentí como se quejaba y su cuerpo frágil se hundía en mi pie para luego desplomarse a un costado, no sabía quien era pero tenía la certeza que yo tenia más fuerza, así que me envalentoné, me paré dispuesto a pegarle a lo que se moviera, la sorpresa fue cuando escuché los quejidos de una mujer, me acerqué a Elizabeth, pensando que era ella, pero los quejidos venían de aquel que estaba tirado en el suelo, de alguna manera mi curiosidad por saber quién diablos era detuvo mi brutalidad, y si se trataba de esos espíritus del bosque?, mucha tele pensé – Tú me la quitaste, es toda culpa tuya – me dijo el “espíritu”. Se incorporó de pronto con las dos manos extendidas, como queriendo estrangularme, no lo pensé dos veces y con un golpe de puño de lleno en la cara le detuve, me sorprendí de mi fuerza, quedó tirado, perdón, en ese momento me di cuenta que era una mujer , porque lo que había escuchado era sin duda la voz de una mujer, solo restaba saber quién era exactamente, – Ahora veamos quién eres – le dije, saqué de mi bolsillo un encendedor, con la mano un poco temblorosa, debido a algún efecto adrenalínico supongo, le alumbré la cara y no lo podía creer, era Gabriela, mi anterior pareja. Con el golpe y lo drogada que seguramente estaba no logró despertar hasta que llegó la ambulancia y luego los carabineros para llevársela detenida. De lo que me enteré después, de la razón o el móvil como me dijo el teniente, habría sido porque al terminar mi relación con Gabriela ella me habría dejado por su gran amor de la vida, como me lo dijo aquella vez que me pateó, en ese momento y hasta ahora nunca supe su nombre, ahora lo sé, imagínate quién es .. era Elizabeth, que después de año y medio de pareja con Gabriela finalmente la dejó por mí, lo que me impacta es que los padres sabían de esta relación lésbica, más aún, preferían esa relación por sobre la que tenía con ella, es por eso que no nos daban tanta libertad, loco no?, en fin, ahora ando* en busca de nueva  pareja ... quizás con qué pastelito me encontraré esta vez.

Buscando el cielo en la tierra

Buscando el cielo en la tierra

 

Creo que si yo fuera astronauta y estuviera en el espacio me entretendría mirando y contemplando su inmensidad, o quizás, seguiría siendo lo suficiente voyerista como para seguir escudriñando lo que hace la gente, así como lo hago ahora, o quizás sería científico total, que solo observaría, analizaría y calcularía los hechos que ocurren con los astros, constelaciones y hoyos negros, o quizás me esforzaría por escudriñar y ver qué ropa interior trae puesta mi compañera de vuelo, OH no!, se me olvidaba, para ser astronauta primero necesito años de preparación, sicológica, científica, moral-ética (seguramente para que cuando me encuentre con los marcianos, poder comunicarme con ellos y no hacer nada indebido, algo así como provocar una guerra intergaláctica me imagino yo), también un poco de astromatematicacuántica o como se llame todo lo que estudian ellos; en fin, que voy a saber yo, solo soy un pobre diablo con un telescopio de corto alcance entre mis manos y que solo me sirve para mirar a mi vecina mientras se pone pijama ... en cualquier momento ella. zoom!, zoom! ... Dios, la media hora de espera ha sido recompensada, que admirable es tu creación.

7/27/2005

Poem

 Gabriela Mistral

Besos

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.

Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenaron sé de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y qué viste después...? Sangre en mis labios.

Yo te enseñe a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.

 

Bible verse of the day

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"Asi como psique sube el cielo el alma se eleva abandonando el cuerpo en forma de mariposa nocturna..."  Esa es una hermosa historia que representa la esencia del alma humana tambien con sus debildades y fortalezas. muy lindo, la vulnerabilidad del ser humano, su pequeñez, y la di9cha del perdon cuando esta presente el amor verdadero.
CUidate,  espero que te mejores bien pronto, besitos y cariños.
Carlita.Telmi
Mar. 8
Hola Samuel!!! emm como tay? ojala que muy bien yo aca los extraño sabes? mandale al Carlos un abrazote d mi parte! y te envio otro para tii! no tenia dinero pa contestart el mensaj que me enviaste..todo ta muy bien! un besito! Cariños Maca!(corbata) xD
Feb. 28
Hola... tantas lunas sin saber de ustedes. Un abrazo fuerte a todos y cuéntame en que andas pues. Chauuu
Feb. 27
No namewrote:
uf!!! que lindas fotos........muy especiales,divinas,y muy distantes de la realidad imaginada...........Pensativoun abrazo fuerte....cariñosamente juanny...
Feb. 12
 Hola querido Samuel! espero  que estes muy bien, muy lindo tu espacio... Por aqui en Venezuela todo bien un poco alborotado el ambinete social pero del resto chevre..
te he recordadomucho en mis oraciones, asi q animo. un mega abrazo Fray tqmmmm
Nov. 18